David mató a Goliat.
El Mito: Y el filisteo [es decir. Goliat] se fue acercando a David; y el hombre que portaba su escudo iba delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, lo despreció: pues era muy joven, de rostro blondo y bello. Y dijo el filisteo a David: «¿Acaso crees que soy un perro, que vienes con¬tra mí con un cayado?» Y el filisteo maldijo a David por sus dioses. Y dijo el filisteo a David: «Ven hacia mí, y daré tu carne a los pájaros del aire y a las bestias del campo». Dijo entonces David al filisteo: «Tú vienes a mí con la espada, la lanza y el escudo: pero yo voy a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado. En el día de hoy el Señor te entregará en mis manos; y yo te heriré y te arran¬caré la cabeza; y daré los cadáveres de la hueste de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y que sepa toda la tierra que hay un Dios en Israel. Y toda esta asamblea sabrá que el Señor no salva por la espada ni por la lanza; pues la batalla es del Señor, y él nos la entregará en nuestras manos». Y sucedió que cuando el filisteo se levantó y se acerco a David, éste se echó a correr hacia el ejército para encontrar al filisteo. Y David metió la mano en el zurrón, y cogió una piedra y la lanzó con la honda e hirió al filisteo en la frente, de forma que la piedra se hundió en su frente; y cayó de bruces a tierra. Así pues David venció al filisteo con una honda y una piedra, e hirió al filisteo y lo mató; pero no había espa¬da alguna en la mano de David. Así que corrió y se detuvo frente al filis¬teo, y tomó su espada, y la sacó de su vaina, y lo mató y le cortó la cabeza. Y cuando los filisteos vieron que su campeón había muerto, huyeron (1 Sm 17,41-51).
La Realidad: Fue Elijanán (Elhanan), miembro de Los Treinta, tropa de élite de David, quien mató a Goliat.
La historia de cómo el joven David, armado tan solo con una honda y piedras, derrotó a un gigantesco y bien armado guerrero filisteo llamado Goliat ha llegado a ser uno de los relatos bíblicos más famosos. El nom¬bre del enemigo derrotado se ha convertido en sinónimo de «enorme» y la expresión «David contra Goliat» en un cliché literario para una con¬frontación entre contendientes de tuerzas desiguales.

En la traducción del rey Jacobo de 2 Samuel 21, 19, dice: «Y hubo otra batalla en Gob con los filisteos, en la que Elijanan, hijo de lari, mato al hermano de Goliat, cuya lanza era como un enjulió de tejedor».

Aunque esta traducción nos dice que Elijanán mato al hermano de Goliat, las palabras «el hermano de» no aparecen en el texto hebreo. El pasaje dice en realidad que Elijanán mato a Goliat, no a su hermano.

La adición de estas palabras a la traducción tiene dos motivos. En pri¬mer lugar, los traductores no querían contradecir el relato anterior que atribuía la victoria a David, especialmente porque David esta dramática¬mente vinculado a Cristo en la tradición cristiana: las credenciales de Cristo como Mesías, según las profecías bíblicas, dependen de su descen¬dencia de David. En segundo lugar, el autor de 2 Crónicas 20, 5, escrito siglos después del versículo 2 Samuel 21, 17 y enfrentado a la misma contradicción, escribió: «Elijanán, el hijo de Jari mato a Lajmi, el hermano de Goliat, de Gat, cuya lanza era como un enjjulio de tejedor».

Hay varias claves que indican que los redactores tardíos dieron crédito a David sobre lo realizado por Elijanán. Los traductores ingleses, confian¬do en 1 Crónicas 20, 5, insertaron las palabras «el hermano» en 2 Samuel 21, 19. En la versión que atribuye la hazaña a David, después de la muer¬te de Goliat, Saúl dice: «¿De quien es hijo ese joven?» Y Abner dijo: «Por tu alma que no lo sé, ¡oh rey!» Y el rey dijo: «Infórmate entonces a ver de quién es hijo» (1 Sm 17, 55). Si David fuera quien mata a Goliat, Saúl hubiera sabido quien era, pues David ya era un favorito de la corte.
Y David llevó a su casa y se presento ante Saúl. Saúl /e tomo cariño y le hizo su escudero. Y Saúl dijo a Isai: «Que se quede, te ruego, con¬migo David, pues ha hallado gracia ante mis ojos" (I Sm /6, 21-22).
Si David va era un favorito de Saúl, ¿como podía Saúl no conocer a quien acababa de enviar a luchar con Goliat?

Después de matar a Goliat, el texto nos dice que David llevo la cabeza a Jerusalén, pero durante el reinado de Saúl Jerusalén estaba en manos de los jebuseos. La ciudad no paso a poder de Israel, según la Biblia, hasta que David llegó a ser rey. Esto sugiere que en el relato original David ya era rey cuando Goliat murió.

Casualmente, en la versión que atribuye la muerte de Goliat a Elijanán, David ya es rey y Elijanán forma parte del grupo de guerreros de élite conocidos como Los Treinta. La versión de Elijanán retiene asimismo algo del aliento épico original. Es una de las cuatro historias cortas sobre otros tantos miembros de Los Treinta que matan a cuatro gigantes. Es intere¬sante que en el versículo que introduce los cuatro relatos sobre Elijanán y los otros, se nos dice que «David se fatigó» (2 Sm 21, 15).

Aunque el padre de Elijanán recibe el nombre de Jari en los versículos sobre la victoria sobre Goliat, en la lista de los integrantes de Los Treinta de David recibe el nombre de Dodo. Como los otros tres matagigantes también pertenecen a Los Treinta, debe tratarse del mismo Elijanán. Esta conexión entre Elijanán y Dodo puede haber sido la inspiración para atri¬buir a David el triunfo de Elijanán. En hebreo, Dodo se deletrea DWDW y David DWD. Los dos nombres son virtualmente idénticos y provienen de la misma raíz que significa «amado». Dodo y David son llamados belenitas, añadiendo otra razón para la confusión de la identidad del asesino de Goliat.

Otro indicio de que la versión favorable a David adaptó material de la versión de Elijanán proviene de la aparición contextual del nombre de Goliat. A lo largo de toda la narración de David, el nombre de Goliat sólo aparece en dos ocasiones. Las referencias restantes a este guerrero lo des¬criben simplemente como el «filisteo» o «el filisteo de Gat». La forma en que aparece el nombre sugiere que fue insertado en la narración poste¬riormente. Por ejemplo, en 1 Samuel 17,23, el texto dice:

Y mientras hablaba con ellos, llegó el campeón, el filisteo de Gat, de nombre Goliat, salió de las líneas de los filisteos y dijo las mismas pala¬bras: y David lo escuchó.
Pero la Biblia ya había dado el nombre de Goliat anteriormente y había descrito su gran valor, por lo que en la expresión «filisteo de Gat, de nom¬bre Goliat» el añadido de las palabras «de nombre» suena artificial.

En su origen, el asesinato de Goliat pertenecía a una colección de rela¬tos en los que numerosos héroes mataban a gigantes. Elijanán era uno de estos valerosos guerreros, como lo eran otros miembros de Los Treinta, a muchos de los cuales se atribuían tales victorias. Los Treinta parecen haber sido un grupo mítico al estilo de los caballeros de la Mesa Redonda del rey Arturo. Al convertirse David en el mayor héroe de la corte de Judá, los miembros de la tribu de Judá anhelaban creer que el fundador de la dinastía había sido capaz de grandes hazañas, por lo que su substitución por uno de los restantes matagigantes no precisaba de una gran suspensión de la credibilidad.